Entendiendo las Regulaciones de Facturación Electrónica en Arabia Saudita
Arabia Saudita ha transformado fundamentalmente su panorama de facturación con un sistema de facturación electrónica obligatorio, conocido como "Fatoora," para mejorar la transparencia y combatir el fraude fiscal. Esta iniciativa está supervisada por la Autoridad de Zakat, Impuestos y Aduanas (ZATCA), el organismo clave responsable de definir las regulaciones, especificaciones técnicas y hoja de ruta de implementación. El mandato se aplica a todas las empresas registradas para el IVA que operan dentro del Reino, cubriendo transacciones de negocio a negocio (B2B), negocio a gobierno (B2G) y negocio a consumidor (B2C). Las empresas no residentes generalmente están exentas de emitir facturas electrónicas, aunque los compradores en Arabia Saudita pueden necesitar auto-facturarse para cumplir.
La implementación de la facturación electrónica está estructurada en dos fases principales:
- Fase 1: La Fase de Generación comenzó el 4 de diciembre de 2021. Durante esta fase, se requería que los contribuyentes generaran y almacenaran facturas fiscales y notas asociadas (notas de crédito y débito) en un formato electrónico estructurado utilizando soluciones electrónicas cumplidoras. Esta fase se centró en reemplazar las facturas manuales o en papel por digitales, pero no requería integración directa con la plataforma de ZATCA.
- Fase 2: La Fase de Integración comenzó el 1 de enero de 2023 y se está implementando en oleadas según grupos de contribuyentes y sus ingresos anuales. Esta fase exige que las empresas integren sus sistemas de facturación electrónica directamente con la plataforma Fatoora de ZATCA para la validación en tiempo real y la firma criptográfica de las facturas. Por ejemplo, la Olas 23, anunciada en junio de 2025, requiere que las empresas registradas para el IVA con ingresos imponibles anuales superiores a SAR 750,000 en 2022, 2023 o 2024 se integren antes del 31 de marzo de 2026. Este enfoque por fases permite a las empresas adaptarse gradualmente a los nuevos requisitos técnicos y operativos, asegurando una transición más fluida a un ecosistema fiscal completamente digital.