Entendiendo las Regulaciones de Facturación en Portugal
En Portugal, la facturación está regida por un robusto marco legal diseñado para mejorar la administración fiscal y combatir la evasión, principalmente basado en la Ley del IVA portuguesa (Código do Imposto sobre o Valor Acrescentado – CIVA) y el Decreto-Ley n.º 28/2019. El artículo 36 de la CIVA establece que se debe emitir una factura para todos los suministros de bienes y servicios, incluyendo exportaciones y suministros intra-comunitarios, así como cualquier pago anticipado. El marco legal asegura que las facturas electrónicas tengan el mismo estatus legal que las facturas en papel, siempre que cumplan con los requisitos de autenticidad e integridad.
Para ser compliant, las facturas deben contener información específica obligatoria. Esto incluye el nombre de tu empresa, dirección y Número de Identificación Fiscal (NIF), junto con los mismos datos de tu cliente. Crucialmente, cada factura necesita un número de factura único, la fecha de emisión, la fecha de vencimiento del pago, una descripción detallada de los bienes o servicios, el monto total a pagar y las tasas de IVA aplicables. Además, todas las facturas, ya sean en papel o electrónicas, deben incluir un código de documento único (ATCUD) y un código QR, generado por software certificado por la AT, para asegurar la trazabilidad y autenticidad.
El incumplimiento de estas regulaciones puede acarrear sanciones significativas. Por ejemplo, no emitir una factura legalmente compliant, o emitir una que carezca de la información requerida, puede resultar en multas que oscilan entre €150 y €3,750 por infracción. Utilizar software de facturación no certificado puede acarrear multas aún mayores, de aproximadamente €3,000 hasta €18,750. Además, la presentación tardía o faltante de SAF-T (Standard Audit File for Tax) también puede desencadenar sanciones.